domingo, 10 de marzo de 2013

Fin de una etapa

Es la segunda mitad del tercer año de secundaria y mis amigos y yo nos encontramos desanimados y hasta nostálgicos -aunque nunca lo admitimos o lo razonamos- porque inconscientemente sabemos que aquello esta a punto de terminar. Hemos perdido las ganas de hacer travesuras o estupideces como las que solíamos hacer los meses anteriores, a cambio de eso solo caminamos o nos sentamos en las bancas colocadas junto a las canchas deportivas y vemos a los demás divertirse. Para cuando finaliza el horario escolar y es hora de irnos a casa, todos sentimos la necesidad de continuar en la escuela porque en realidad no deseamos que eso termine.

En los primeros años de secundaria solíamos ser muy inquietos y divertidos, con ello no era raro terminar metidos en problemas y  ganarnos una suspensión en las primeras horas de la mañana. Es entonces cuando nos encontrábamos a las 8 am. sentados en las escaleras de la entrada del recién construido mercado, preguntándonos ¿Qué vamos a hacer?, pero en realidad no era una pregunta que nos torturara ya que siempre le encontrábamos una solución tan improvisada y tan adecuada que terminábamos ilesos de toda culpa. En esos momentos primeros años no solíamos tener amigas porque solíamos ser crueles con las pocas mujeres con las que teníamos contacto, eramos encantadores y después terminábamos hiriéndolas o ignorándolas. Pero para el tercer año ya habíamos logrado conseguirnos un par de amigas, chicas fantásticas y divertidas a las que no deseábamos lastimar sino todo lo contrario.

Nuestras amigas eran de primer año mientras que nosotros ya nos encontrábamos en el último, en realidad nunca tuvimos un convenido acerca de los días u horas en los que nos reuniríamos dentro de la escuela. Pero en cuanto mis amigos y yo llegábamos a la escuela, solíamos ir a la cooperativa por algo para desayunar y en la mayoría de las veces ahí nos las encontrábamos para estar juntos el resto del día.

En la secundaria pública por ser la segunda mitad del tercer año en la escuela ya nadie solía tener muchas clases y si alguna de ellas las tenia, nos las arreglábamos para convencerla de que no asistiera. Entre ellas había una que no era de primer año, sino que al igual que nosotros se encontraba en el tercero y entre todos los miembros de nuestro grupo de amigos, ella solía pasar mas tiempo apegada a mí. Solía sentarse junto a mí cuando todos íbamos a ver los partidos de fútbol del torneo escolar y me abrazaba y se recostaba en mi hombro, si tenia que ir a algún lugar especifico dentro de la escuela solía pedirme que la acompañara y al pasar por la cancha de fútbol me tomaba del brazo y se trataba de proteger en mí de los posibles golpes de balón, eso es gracioso porque jamas le confesé que a mí también me asustan los balonazos y así pues pase mucho tiempo con ella en los últimos meses de secundaria.

No recuerdo en realidad como fue el último día de clases, que hicimos o que no hicimos. Pero para el día de la clausura ya todos habíamos asimilado que ésto había terminado y nadie de nosotros podíamos aceptar que este final nos entristecía un poco. La clausura se llevo acabo en un salón enorme y poco elegante pero que dentro de la ciudad era la novedad. Aun recuerdo como fue la clausura, el escenario para bailables y recepción de documentos era majestuoso, donde podía verse el nombre de la escuela y de la generación. Frente al escenario se encontraban las sillas separadas por bloques correspondientes al numero de grupos que ese día se graduarían. Cuando llegué y ubique el bloque de sillas correspondiente a mi grupo me dirigí hacía allí y mis amigos ya se encontraban en sus respectivas sillas,  solo nos miramos y nos hicimos señas de saludo debido a la distancia que había entre nosotros. En bloque detrás de nosotros correspondía al grupo de mi amiga, gire para buscarla por la mirada pero no la localice. La clausura empezó y minutos mas tarde giré nuevamente para buscarla y ya estaba ahí y parecía molesta por algo, me miro y una pequeñísima sonrisa se dibujo en sus labios pero seguía viéndose molesta, me miró y moviendo sus labios me pregunto, ¿Cómo me veo?, imitándola  con movimiento en mis labios le dije que se veía bien. La ceremonia continuo y llego a su final. Busque a mi familia, salimos, nos tomamos fotos y mi familia y yo nos fuimos a mi casa porque una fiesta nos esperaba.

He terminado la secundaría, la preparatoria, la universidad y ademas han pasado 3 años desde que termine la universidad, trabajo de lunes a viernes. Pero apenas tuve un sueño en el que aparecía mi amiga de secundaria y fue cuando volví a recordar todo: los últimos días de secundaria, la clausura, la sonrisa de mi amiga a lo lejos, el adiós que nunca le dije, las fotos que nunca nos tomamos, las veces que nunca la busque, los intentos de contactarla que nunca hice. Fue entonces cuando casi 12 años mas tarde me di cuenta que la extrañé, que la extrañé mucho.